El concierto no comenzó a la hora. Una hora de retraso en la apertura de puertas y media hora de retraso para el inicio del concierto. Se abren las puertas del Llantiol, menos mal que a oscuras no se ven los arlequines que están pintados en las paredes, pero en realidad el espacio es acogedor, intimo, llevado por gente encantadora y consigue lo que buscamos, cercanía.
Por todo este retraso del que hablaba, Ramón Rodriguez (cantante del grupo Madee) no pudo apenas probar ni diez minutos y salió como un valiente a cantarnos unas cuantas canciones de su nuevo proyecto "TheNewraemon" dedicadas a su ex-novia. Pobrecita, en un momento la disculpó, no es tan mala como parece dijo.
Más de media después salieron al escenario los 7 componentes de Tarannà. Entre la rigidez que supone el que solo fuera su cuarto concierto, el virtuosismo en su manejo del instrumento y la voz de Sabina Witt nos ofrecieron una actuación redonda a la vez que cerrada. Una vez terminado el concierto de Tarannà tan veloz como se pudo se desmontó su set y se montó el de Don Simón y Telefunken. Sacando fuerzas de sus cuerpos agotados de tantos conciertos y riendose de si mismos y de todo como de costumbre acompañaron al poeta Enric Cassases, del cual no entendí nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario